Nº 1 2012 > Observación de la Tierra

Desastres naturales y vigilancia del clima

Organización Meteorológica Mundial

Espectro de frecuencias radioeléctricas y aplicaciones meteorológicasDesastres naturales y vigilancia del climaDesastres naturales y vigilancia del clima
Espectro de frecuencias radioeléctricas y aplicaciones meteorológicas

Tendencias en los desastres naturales

El número de desastres naturales registrados a nivel mundial ha aumentado considerablemente en las últimas tres décadas (Figura 1). Cada año, los desastres relacionados con riesgos meteorológicos, hidrológicos y climáticos provocan una pérdida importante de vidas humanas y un retraso de años, si no de décadas, en el desarrollo económico y social. Entre 1980 y 2005, cerca de 7.500 catástrofes naturales en todo el mundo se cobraron la vida de más de 2 millones de personas y ocasionaron pérdidas económicas estimadas en más de 1,2 billones USD. Los riesgos relacionados con las condiciones meteorológicas, el clima o el agua, tales como sequías, inundaciones, tormentas, ciclones tropicales, marejadas, temperaturas extremas, deslizamientos de tierras e incendios forestales, o con epidemias y plagas de insectos directamente relacionadas con las condiciones meteorológicas e hidrológicas, causaron el 90% de estos desastres naturales, alrededor del 73% de las víctimas y el 75% de las pérdidas económicas.

Desastres y vigilancia del clima
Los avances en la vigilancia, predicción y alerta de los peligros relacionados con el clima, en relación con la preparación frente a las emergencias y a la respuesta eficaz sobre el terreno, permiten salvar numerosas vidas. En las últimas cinco décadas, el número de desastres y las pérdidas económicas asociadas, a nivel mundial, han aumentado entre 10 y 50 veces, pero sin embargo la pérdida de vidas humanas registradas se ha reducido a una décima parte. Las predicciones y la información sobre el clima nos permiten planificar mejor la respuesta de nuestras comunidades para reducir el riesgo de desastres frente a fenómenos meteorológicos extremos. Una mejor planificación en salud, agricultura, seguros y gestión de los recursos hídricos puede ayudar a preservar los medios de subsistencia.

Hoy en día, los sensores remotos (activos y pasivos) basados en radiocomunicaciones son la principal herramienta para la vigilancia del medio ambiente y el clima, para la predicción y detección de catástrofes, y para mitigar los efectos negativos de los desastres. Estos sensores obtienen datos medioambientales mediante la medición del nivel y los parámetros de las ondas radioeléctricas naturales y artificiales, que contienen información sobre el medio ambiente con el que han estado en contacto. Las aplicaciones de teledetección terrestre y espacial constituyen la columna vertebral del Sistema Mundial de Observación del Clima (SMOC) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Sistema Mundial de Observación del Clima

Las bandas de frecuencia pertinentes para las aplicaciones de teledetección están determinadas por propiedades físicas fijas (resonancia molecular), que no se pueden cambiar ni duplicar en otras bandas (véase la Figura 2, a modo de ejemplo). Por lo tanto, estas bandas de frecuencia son un recurso natural importante. Incluso los niveles bajos de interferencias recibidas por un sensor pasivo pueden degradar sus datos.

La gestión eficaz y prudente de las bandas de frecuencia atribuidas a diferentes servicios meteorológicos y de exploración de la Tierra por satélite es de suma importancia en el mantenimiento y la mejora de la calidad y precisión de los sistemas de vigilancia del medio ambiente y el clima.

Importancia de la CMR‑12 para el desarrollo y funcionamiento de los sistemas de vigilancia

Las sucesivas conferencias mundiales de radiocomunicaciones de la UIT han tenido en cuenta las necesidades de la comunidad meteorológica en el sentido de garantizar la disponibilidad y protección de las bandas de radiofrecuencias utilizadas por instrumentos de observación tales como radiosondas, radares meteorológicos y de perfil del viento y sondas de microondas e infrarrojas a bordo de vehículos espaciales.

Varios puntos del programa de la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones 2012 (CMR‑12) se refieren a las bandas de frecuencias o a cuestiones de interés primordial para la meteorología. Estos puntos se pueden dividir en dos grupos:

  • puntos dedicados a un mayor desarrollo de los sistemas o aplicaciones destinados a la observación;
  • puntos que pueden tener alguna repercusión sobre el funcionamiento de los sistemas y aplicaciones de vigilancia.

Los temas relacionados con el medio ambiente y con un mayor desarrollo de los sistemas de vigilancia del clima están incluidos en los puntos 1.6, 1.15, 1.16, 1.24 y 8.1.1 del orden del día.

Una de las principales orientaciones para el futuro de las aplicaciones de observación de la Tierra es el desarrollo de sensores pasivos a bordo de satélites meteorológicos o medioambientales que funcionan en bandas de frecuencia entre 275 y 3 000 GHz. Estas bandas, que serán objeto de debate en el marco del punto 1.6, corresponden en particular a las líneas espectrales de oxígeno y vapor de agua que son importantes para medir la precipitación y las nubes de partículas de hielo. Dichas mediciones son necesarias para los estudios climáticos y la vigilancia de tormentas, por lo que es crucial que la CMR‑12 actualice el No.5.565 del Reglamento de Radiocomunicaciones sobre la base de las conclusiones alcanzadas por las Comisiones de Estudio sobre este tema.

Las posibles atribuciones al servicio de radiolocalización en la gama de frecuencias 3–50 MHz para aplicaciones de radares oceanográficos, que se examinará en relación con el punto 1.15, podrían utilizarse para la vigilancia de la superficie del mar, la altura de las olas y las corrientes, y para el rastreo de objetos de gran tamaño. En algunos países, los radares oceanográficos funcionan satisfactoriamente en la gama de frecuencia 3–50 MHz desde el decenio de 1970. La necesidad de contar con datos adicionales para reducir los efectos de las catástrofes, incluidos los maremotos, y de entender el cambio climático y garantizar la seguridad de los desplazamientos marítimos, ha llevado a considerar la utilización operacional de las redes de radares oceanográficos a escala mundial. Dicha red dará apoyo a actividades medioambientales, oceanográficas, meteorológicas, climatológicas, marítimas y de mitigación de desastres. La OMM está convencida de que la CMR‑12 incluirá las atribuciones correspondientes en el Reglamento de Radiocomunicaciones.

El punto 1.16 del programa valorará las necesidades de los sistemas pasivos de detección de rayos. Los datos del sistema de detección de rayos contribuyen a la seguridad de la vida, tanto en lo que respecta a la predicción de la seguridad pública como a la seguridad de las operaciones de aviación, especialmente sobre los océanos y las grandes superficies de tierra en que no existen sistemas nacionales de detección de rayos. Además de los peligros que entraña la descarga del rayo propiamente dicha, las tormentas eléctricas pueden dar lugar a intensas precipitaciones, con las consiguientes inundaciones, severas heladas, cizallas de viento, turbulencias y ventoleras. Recientemente se ha demostrado que estos sistemas también pueden servir para vigilar las nubes de cenizas volcánicas. En base a los resultados satisfactorios de los estudios realizados por el Sector de Radiocomunicaciones de la UIT, la OMM espera que se incluya en el Reglamento de Radiocomunicaciones una nueva atribución para estas aplicaciones.

Los satélites en la órbita no geoestacionaria (no OSG) son una parte importante del sistema mundial de observación basado en el espacio. Los requisitos de misión de los satélites meteorológicos no OSG de próxima generación en términos de observaciones, instrumentos y servicios de usuario, indican claramente que será necesario transmitir a velocidades de datos notablemente superiores a las utilizadas por los sistemas actuales. En el punto 1.24 del orden del día se examinará la posible extensión de la atribución existente para el servicio de meteorología por satélite en la banda 7 750–7 850 MHz a la banda 7 850–7 900 MHz. Los estudios técnicos han demostrado la compatibilidad de estas bandas de frecuencia con los sistemas de otros servicios, por lo que la extensión propuesta es viable, si no limita indebidamente otros servicios.

La UIT y la OMM reconocen la importancia crucial del espectro de frecuencia radioeléctrica y los sistemas y aplicaciones de teledetección basados en radiofrecuencias para las observaciones meteorológicas y medioambientales destinadas a vigilar el clima, reducir el riesgo de desastres y mitigar los efectos negativos del cambio climático, o adaptarse a ellos. En el marco del punto 8.1.1 del orden del día, la OMM subraya la importancia de la Resolución 673 (CMR‑07) en relación con las actividades de observación de la Tierra y la necesidad de obtener una resolución a largo plazo de la CMR sobre este tema.

Desde el punto de vista de la OMM, también es preciso señalar a la atención los puntos 1.2, 1.5, 1.8, 1.19, 1.20, 1.22 y 1.25 del orden del día, ya que pueden tener alguna repercusión sobre el funcionamiento de los sistemas y aplicaciones de vigilancia meteorológica. Estos puntos se refieren a la mejora del marco reglamentario internacional, periodismo electrónico, sistemas del servicio fijo en las bandas de frecuencia 71–238 GHz, uso de las radiocomunicaciones definidas por programas informáticos y sistemas de radiocomunicaciones inteligentes, dispositivos de corto alcance, y atribuciones al servicio móvil por satélite. A la hora de debatir y tomar decisiones sobre estos temas, la CMR‑12 debería tener en cuenta que:

  • la protección de las frecuencias que se utilizan con fines meteorológicos es de interés directo y vital para la comunidad meteorológica internacional;
  • la oportuna alerta de la inminencia de desastres naturales y ambientales, la predicción precisa del clima y la comprensión detallada de la situación de los recursos hídricos mundiales que proporcionan las aplicaciones meteorológicas revisten una vital importancia para la comunidad internacional cada día.

La OMM considera que es especialmente importante introducir límites obligatorios para las emisiones no deseadas de los sistemas del servicio fijo que operan en las bandas 81–86 GHz y 92–94 GHz para la protección de la banda de frecuencia 86–92 GHz de los servicios pasivos de observación de la Tierra por satélite (punto 1.8 del programa). Esta es una de las bandas pasivas más importantes para los sensores actuales y futuros de medición de nubes, hielo, lluvia y nieve.
 


 

Atribuir espectro para un mundo cambiante

Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones 2015

En este número
No.5 Septiembre | Octubre 2015

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